• La Iglesia en Marcella

Cain y Abel


La historia de Caín y Abel es una historia familiar para muchos de nosotros. Es una historia de desobediencia, celos y asesinato. La historia de Caín y Abel habría sido muy diferente si Caín simplemente hubiera escuchado al Señor.


La Biblia dice: “pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.”(Génesis 4:5). ¿Por qué Dios no aceptaría la ofrenda de Caín?


No fue parcialidad por parte de Dios, sino debido al hecho de que Caín no la ofreció por fe. La Biblia dice: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo.” (Hebreos 11:4). Dado que la fe viene por oir la palabra de Dios (Romanos 10:17), entonces Dios debio haber dado instrucciones sobre cómo adorarlo. Dios le preguntó a Caín: "Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?" (Génesis 4:7). Fue rechazado porque no hizo bien.


Muchos hoy, como Caín, creen que lo que hacemos en la adoración no importa. Pero Caín nos enseña una lección diferente. Dios solo aceptará la adoración que se ofrezca de la manera correcta. Jesús dijo: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:24).

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